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octubre 28, 2009

Bailando para sus ojos

Elizabeth tiene 37 años, está casada y aburrida. Hace dos meses descubrió un turbio placer al final de la tarde. Una hora antes de que llegue su marido, pone su disco de Ella Fitzgerald, se viste con su ropa interior bonita y baila a media luz en su balcón. No baila para exhibirse, nada de eso… ella baila para los ojos del chico que en el bacón de enfrente, pasa las tardes mirando el infinito.

No sabe siquiera su nombre y él nunca ha intentado hablar con ella. Pero la mira tan fijamente, tan hermosamente, y –aunque parezca increíble- tan inocentemente, que Elizabeth se pasa el día escogiendo las prendas que la vestirán, la canción que sonará y hasta los movimientos que quiere regalarle al chico del 121B.

No es un baile sensual ni un vulgar streaptease. Es una hoja al viento. Es una mujer que baila suavemente y unos ojos que la miran.

Todo empezó un día en que Elizabeth estaba a punto de entrar a la ducha. Empezó a llover a mares y ella salió corriendo a cerrar los ventanales del balcón. Entonces lo vio. Un chico de cabello muy negro y cara muy blanca, sentado en una silla, con las ventanas abiertas, sintiendo cómo salpicaba la lluvia sobre su piel. Ella miró sus ojos y sintió su cuerpo semidesnudo se convertía en el infinito de esos ojos.

Al día siguiente él estuvo allí y el que le siguió y todos los días que vinieron. Y ella empezó a escuchar Ella Fitzgerald todas las tardes y a quitarse el exceso de ropa poco a poco. A la semana había empezado a bailar para sus ojos y no ha parado desde entonces.

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Adrián tiene 24 años, el cabello muy negro y la cara muy blanca. Todas las tardes de su vida, su madre lo ayuda a llegar al balcón donde trata de imaginarse una ciudad que sus ojos muertos no han podido ver nunca. Se sienta en su silla y escucha. A veces deja que la lluvia lo salpique para sentirse un poco más vivo. Desde hace más o menos dos meses, alguien pone un disco de Ella Fitzgerald y él siente un calor –casi sexual- en el cuerpo que no sabe explicar. Y el sigue imaginando lo que habrá mas allá del negro infinito que hay dentro de sus ojos.

Bailando para sus ojos
Melissa Wolf
URBE

1 comentario:

  1. =) hola!!

    Muchas gracias por tu comentario y claro que me alimenta y motiva para seguir con este rinconcito que espero que sea del agrado de muchos.

    Gracias por dejarme tu correo!!

    Un abrazote!!

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