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febrero 12, 2010

Lo que no digo en Twitter

(La vista que me hipnotiza todos los días)

Después de mi rutina diaria matutina, me encamino rumbo al metro. El mismo cuento de todos los días para pasar la calle, que aun pasando por el rayado peatonal, los animales con que convivimos en este país no les da la gana de pararse para que las personas pasen. Me extrañaría que lo hicieran, sobre todo en un muladar como este.

Hoy no había muchas “personas” en el metro, pero me toco la mala suerte de un vagón sin aire acondicionado. La vaina parecía un sauna, pero sin el sexo casual incluido, jejejeje. Siento que alguien me observa. Es una vieja con cara de idiota que no me quita la vista de encima. Me le quedo viendo con cara de: “¿Qué te pasa vieja guevona, quieres un coñazo en la cara?”. La vieja idiota se dio cuenta y dejo de observarme. En la siguiente estación se bajo del vagón.

Mi reflejo en los vidrios espejados del metro me hacen dar cuenta que soy un flaco atrapado en un cuerpo de gordo. Pienso en una palabra que lo defina. ¿Transgordex? Pudiera ser. Nadie debería ser gordo y Botero es un enfermo. En fin, mas comida para los gusanos el día de mañana.

Llego al trabajo sin mucha novedad. Camino a mi oficina veo al chico lindo. Me da tiempo de detallarle bien el rostro. De verdad que tiene el tipo de belleza de “cógeme que te cojo”, jejejejeje. Tenía tiempo si ver unos labios tan besables. Otra vez cuando digo buenos días el muchacho que limpia las oficinas me dice: “buenos días Doctor”. ¡¡Coñoooo que no soy doctor!!, pienso. De verdad que voy a terminar con trauma si me siguen llamando así o tratándome de usted.

Paso la mañana asqueado de la incompetencia de la gente de contabilidad. Parece que se sacaron el título de contador público en una caja de Ariel. Es que cualquier lambucio o lambucia saca un título de contador. Y lo peor de todo es que el colegio de contadores no hace exámenes periódicos para saber si esos animales están capacitados para seguir ejerciendo. Que cagada.

Hora de ir a comer. Me dirijo a los ascensores y me doy cuenta de dos tipos que están hablando. Uno era un tipo normal, pero el otro era una musculoca. En líneas generales no me agradan las musculocas, no sé, el venero brotado es desagradable. Se les ve hasta la vena Quaker. Pero sin embargo este era atractivo.

Llego abajo y camino muy despacito rumbo al restaurante de siempre. Antes de cruzar la Francisco de Miranda observo a una ancianita que está a mi lado. Trae una bolsa de pan con dos canillas. Se está comiendo una de ellas. Por su vestimenta se nota que es muy, pero muy pobre. Quizás ese pedazo de pan es su almuerzo de hoy y la cena y quien sabe por cuantos días. Siento mucha lastima y a la vez mucha ira. ¿Cómo es posible que en un país que ha recibido US$ 900.000.000.000 en 10 años todavía haya gente tan pobre y todos los días hayan más y más pobres en las calles? ¿Cuál es la razón, quién tiene la culpa? ¿Por qué si la ONU tiene una lista de derechos humanos no está el derecho humano primordial de alimentarse? Y estos malditos comunistas lo que quieren es mas y mas dinero y mas y mas poder. Son una plaga.

Sigo mi camino y empiezo a atravesar la plaza. Me hipnotiza la vista que hay del Ávila desde la plaza. Uno se llena de energía y de paz. Solo se puede ver hacia arriba e imaginarse que se tienen alas para llegar allá arriba. Esta pudo haber sido la ciudad mas linda del mundo. Alguna vez, alguna vez. Unas lindas piernas me hacen bajar la vista. Shores, camiseta, gorra y lindas y velluditas piernas. Andaba con una chica. Definitivamente como que las mujeres se llevan los mejorcitos.

Hoy hay un poco de gente extraña en el restaurante. Todo un desfile de carnets de empresas y gente fea. Hoy hay muchos de los diversos genotipos que visitan van a restaurantes. Primero entra el típico trío de dos mujercitas y un hombrecito enflusado. El tipo viene con cara de realizado, pero parece no caer en cuenta de que carga un traje azul con una camisa rosada y una corbata plateada. ¿En que coño estaba pensando cuando se puso esa combinación caja-fuerte? Seguido entra una parejita de un hombre una mujer. El hombre con cara de idiota y la mujercita la típica “mujer cuatriboleada” que habla duro para que todo el mundo la vea. Pobre vieja fea. Seguido a estos entran tres tipos, los típicos “somos-desempleados-pero-estamos-guisando-algo”. Había uno que estaba bien buenas tardes, hasta que hizo algo que me desagrado enormemente. Empezó a mirar lo que toda la gente estaba comiendo a su alrededor. Pero no lo hacía disimuladamente, lo hacía como si su fucking vida dependiera de ello. Detesto la gente que hace eso, es algo demasiado tierruo y marginal. Dejo de hacerlo cuando se topo con mi mirada y mi cara de “si tuviera comiendo te juro que te tiro el cuchillo maldito”.

Justo en frente de mi se sentaron 4 mujeres y un tipo. Había una gordita en el grupo. Tipica gordita 100% personalidad. Habla de su dieta y no se atreve a ver para los lados. Me dio risa la cara que puso cuando a la chica que estaba sentada a su lado le trajeron una suculenta pizza. Y la cara que puso cuando le trajeron su suculenta ensalada. La pille viendo mi paella con cara de lambucia. Decido darle una elección. Cuando termine con mi paella pedí un pie de parchita (Passionfruit, maracuyá). La pobre se le desorbitaron los ojos viendo el suculento pedazo de pie. Yo no tenía muchas ganas de postre, pero solo por ver la expresión de la gordita, valió la pena.

Al terminar salí rumbo a mi trabajo. En la plaza habían prendido los aspersores de agua y estaban regando las plantas. Si no hubiese estado enflusado me hubiese mojado de lo lindo, es que hacía un calor insoportable. Cerca del obelisco de la plaza había una parejita de quesuos dándose lata y lata. Que bolas, si fuese una parejita de chicos de seguro saldría algún pajuo a burlarse o a pegarles y una vieja pajua a decirles pervertidos (mientras que su marido se está cogiendo a la hija menor de edad de la cachifa en su propia cama). La doble moral de la gente me enferma.

La tarde mas ladilla no puso haber estado. Y eso es todo lo que tengo por decir al respecto (como diría Forest Gump)

Al salir me conseguí con mi Jefe en los ascensores. Hablaba con el viejo loca que me estaba echando los perros el otro día. Cuando el viejo se dio cuenta de quién era yo se puso serio. Ya no lazaba plumas ni estaba buscándome conversa. Menos mal que me lo saqué de encima para siempre. Es por eso que los gays tenemos mala fama.

Hoy todo mundo salió como locos. Puente de carnaval, quincena y día de los enamorados. Para mi, solo un viernes más, un día más, otro motivo para sentirme solo. Sin nadie a quién esperar ni que me espere. Añorando lo que no tengo y deseando tenerlo.

Llego al metro, hoy extrañamente no está tan abarrotado. Veo un tipo medio punketo, pero con bonitas piernas. Me las arreglo para fotografiárselas… Me monto en el metro hacia mi destino. En la siguiente estación se monta un chamo vendiendo pasatiempos. Da una larga charla de que está vendiendo pasatiempos, que el prefiera trabajar en vez de engañar o pedir plata. Que el sabe que la gente está cansada del trabajo, pero que por favor le compren los pasatiempos. Dice que valen 3 Bs.F pero el vende 5 por 5 Bs.F. Decido comprarle los pasatiempo, de todas formas a mi mamá le encantan y quería verlo más de cerca. Tenía una cara preciosa y un bonito cabello largo hasta los hombros. Los dientes los tiene hechos un desastre (le faltan algunos) pero tiene una cara bastante dulce. Quizás en otro país y en otras circunstancias hubiese podido ser hasta modelo.

Me bajo en mi destino. Decido recorrer un poco el centro comercial. Hoy hay muchas parejitas. Observo a una chica enseñándole un peluche al noviecito y diciéndole que a ella le gustaría una más grande (haciendo el respectivo movimiento con las manos). El chico la ve con cara de WTF. Pienso que le regalaría a mi novio el día de los enamorados (si tuviera novio). Lo más probables es que ya le hubiese dado el regalo, nunca me pude aguantar. No hay nada más lindo en ver la expresión de la gente que amas cuando ve que le regalas algo que deseaban con toda intensidad.

¿Qué si me paré en la panadería? Por supuesto que sí. Y como siempre tuve mi momento de epifanía. Uno de esos momentos en que ves el amor, lo puedes oler lo puedes sentir, pero lamentablemente no lo puedes tocar. Uno de esos momentos en que el universo se concentra en unos ojos, toda la música del mundo en una voz, toda la belleza en un rostro, todo el deseo en un cuerpo y toda la fe en un brevísimo instante. Uno de esos momentos que no deberían existir para gente como yo...

2 comentarios:

  1. Arrrg... Estoy depre, sin mucho animo de comentar, pero estos post me encantan y me distraen... Te mando un abrazo y gracias por el mensaje.. =)

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  2. Por nada chamín, ojala que hayas pasado un bonito cumpleaños!!

    Y bueno, no todos los días pueden ser de sol, a veces nos toca días de lluvia. Lo importante es saber que al final siempre vuelve a salir el sol y la tristeza no debe ser para siempre.

    Te mando un abrazo también!! y espero que los post sobre mis aburridos días te sigan gustando =)

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