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mayo 17, 2010

Semana contra la homofobia - J.J

Esta es una historia de dos indivíduos cualquiera. Ocurrida en cualquier país, en cualquier ciudad. Quizás es una historia que ya haya pasado. Si es así, espero que no pase nunca más. Debo advertir que es una un poco cruda y pido disculpas por ello. No espero que les guste, pero si espero que los haga sentir, reflexionar y pensar. Este es solo mi humilde contribución en contra la intolerancia, la discriminación, el odio y la violencia. Disculpen los errores en la narrativa pero soy novato escribiendo. De todas formas...

...Gracias...

Para un mundo libre de Homofobia y Transfobia.


J.J
"Un día, todos los elefantes
se reunirán para
olvidar.
Todos, menos uno"
Rafael Courtoisie

1º Parte


Sebastian y Juan José eran pareja desde hace ya varios años. Sebastián estudiaba Contaduría y JJ Ingeniería en la misma Universidad. Ambos estaban a punto de graduarse. Sebastian vivía con sus padres aun y JJ alquilaba una habitación en una zona del centro de la ciudad. Los padres de Sebastian veían a JJ como un hijo, el mejor amigo de su hijo y el muchacho de provincia que necesitaba el calor de una familia. Ellos no sabían que JJ era mucho mas que eso para su hijo, era el amor de su vida, su pareja y también su mejor amigo.

Un día Sebastian acompañó a JJ a donde vivía. La zona no era la mas segura de todas, pero al fin y al cabo en esa ciudad habían muy pocas zonas seguras. Antes de llegar a casa de JJ, aprovecharon un rinconcito oscuro para besarse, como la mas dulce de las despedidas que hiciera la noche soportable y perdurable el amor hasta por la mañana.

Despues de su beso y su despedida, ambos partieron en direcciones opuestas. Faltaba algo menos que media cuadra para que JJ llegara al edificio donde vivía, cuando derepente una botella de vidrio estallo a sus piés. Voltio rápidamente hacia el sitio de donde provino la botella. Estaban tres indivíduos sentados viendolo fijamente. "Lástima que no te la pegamos maldito maricón" fue lo único que escuchó. Como eran tres prefirió calmarse y seguir su camino, pero los tres indivíduos no pensaban dejarlo en paz.

"Que pasa mariquita, corres porque ya el maricón de tu novio no está para defenderte...". JJ no tenía la intención de discutir y menos con tres individuos evidentemente violentos. "No nos escuchas, entonces haremos que nos escuches maldito maricón, vamos a darte una paliza para que aprendas a ser normal". En ese instante los tres individuos se avalanzaron hacia JJ, sometiendolo, golpeándolo y agrediéndolo salvajemente.

Eran las 4 de la mañana cuando el teléfono de Sebastián sonó. Solamente escuchó tres palabras: Juan José y Hospital. Solamente tardó 10 minutos en llegar al lado de JJ, acompañado de sus padres. Hablaron con los doctores; los cuales accedieron a darles el diagnóstico, al fin y al cabo eran su única familia. JJ había sido golpeado criminalmente hasta dejarlo inconsciente. Los doctores no tenían muchas esperanzas. Las multiples fracturas, los golpes y una puñalada habían causado una hermorragia interna. Los golpes en la cabeza le habían destrozado el cráneo dejándolo en coma. Solo restaba esperar.

A las 7:30 de la mañana de un lunes cualquiera JJ dejó este mundo. Las lagrimas de Sebastian calleron sobre el rostro desfigurado de JJ por una hora. Durante el tierno beso a unos labios partidos, los padres de Sebastian comprendieron que JJ era más que el mejor amigo de su hijo. Comprendieron cuanto cariño le habían tomado a ese encantador muchacho. Comprendieron que mas que reproches o decepción, su hijo necesitaba en ese instante un abrazo.

JJ no fue el único que murió ese día. Al pasar las horas Sebastian ya no podía llorar. Solo sostenía la mano ya fría de JJ. Sus ojos perdidos, reflejaban el cadaver de su propia alma. Pensaba en todas las veces en que JJ lo había cuidado cuando estaba enfermo, en todas las veces que tiernamente cuidó sus fiebres y en todasesas ocaciones que lo defendió. Sebastian no podía hablar, solo podía pensar. El intenso dolor que sentía casi no lo dejaba respirar. Se preguntaba: ¿por qué lo dejer ir solo?, Dios ¿por qué te lo llevaste a él y me dejaste solo aquí?.

Fue una bonita mañana de un martes cualquiera en que sepultaron a JJ. Solo la familia de Sebastian, la madre de JJ y unos cuantos de sus amigos estaban en el lugar. Las lágrimas de Sebastian recorrian sus rostro como un gran manantial de dolor. La mayoría de sus lágrimas cayeron sobre el ataud de JJ, y eran tantas que simulaban el suave rocío de la mañana. Sebastián no podía ni oir, ni hablar, lo único que podía era sentir. El dolor y la tristeza que lo embargaba era mucho más de lo que cualquier ser humano podía aguantar. Con JJ el enterró sus alegrías, sus esperanzas, sus sueños, su bondad, su amor y su alma. Ya no le quebaba nada, nada por que vivir.

Después de ese día Sebestian se volvió aun mas callado. Se la pasaba horas enscerrado en su cuarto. Solo esperaba el día sabado para ir al cementerio a visitar a JJ. Siempre llevaba un ramo de rosas blancas y lloraba por media hora. Despues le contaba sobre como le había ido en la semana y sobre todas las cosas que había hecho. Le decía todo lo que lo extrañaba y volvía a llorar. Antes de irse siempre se arrodillaba y besando la lápida se despedía con un te amo que de seguro siempre llegaba al cielo donde debía llegar.

Las mismas preguntas siempre pasaba por la cabeza de Sebastián sin cesar: "¿por qué lo hicieron?", "por qué tanto ódio", "por qué lo hicieron". Sebastian y su familia denunciaron el crimen, pero la policía no les daba respuestas. Ahora Sebastian conocía otro sentimiento: La impotencia.

Sebastian no lo pudo soportar. Un día tomó un frasco de pastillas de su mamá y una botella de whisky de su papá y se encerró en su cuarto. Pronto volvería a estar con JJ. Pronto se volvería a hablar, a besar y amar. Una a una fue tomándose las pastillas hasta acabarse la botella de whisky. Esa noche como en sueños volvió a ver a JJ, quién con su siempre hermosa sonrisa lo tomó de la mano.

Esa noche JJ le dijo algo que Sebastián nunca iba a olvidar: "Te amaré por siempre pase lo que pase. Has que todo lo que sientes por mí tenga su propio sentido. Convierte el odio en amor. No te preocupes, aquí estaré esperando para amarnos por siempre". La sonrisa de JJ fue lo último que vio antes de sentir como su estómago era lavado por una desagradable sonda que pasaba por su garganta...

Fin de la 1ª parte...


J.J

2ª Parte


Sebastián pasó un par de días en el hospital, entre doctores y psicólogos. Aun con su tristeza y dolor a cuestas el día que le dieron de alta le hizo una petición a sus padres, le solicitó que lo llevaran a una organización de la cual le habían hablado los psicólogos del hospital, un sitio en donde lo podrían ayudar a sanar su alma y quizás a hacer justicia.

Una mañana de un jueves de cualquiera, Sebastián inició su lucha y sus primeros pasos en el camino que convertiría el odio en amor. Sus padres lo acompañaron a aquel sitio. Ahí los tres aprendieron muchas cosas. Los padres de Sebastián terminaron de comprender que la homosexualidad no es una enfermedad. Comprendieron que no había nada malo en su hijo. Entendieron que dos personas del mismo sexo se pueden amar y ser una familia. Sebastián aprendió que la salida no estaba en la huida, y que si quería encontrar paz debería generar justicia. Y la justicia solo la lograría luchando.

En este lugar ayudaron a Sebastián a lograr esa justicia. Lo acompañaron en su lucha, en su presión en los medios y lo asesoraron en las acciones judiciales logrando que de una vez por todas, la policía le diera respuestas. Una tarde de un sábado cualquiera, la policía detuvo a los tres asesinos de JJ. Su impotencia cesó, pero su tristeza estaba intacta. 30 años de presidio a los asesinos de JJ no le devolvería aquello que esos individuos le habían arrebatado.

Al día siguiente; en la mañana de un bonito Domingo cualquiera, Sebastián estaba a los pies de la lápida de JJ con un hermoso ramo de rosas blancas. Sus lágrimas no dejaban de brotar de sus ojos. Se había hecho justicia pero la inmensa tristeza y el vacío que sentía era la señal inequívoca de que no era suficiente. Ese día Sebastián sintió que, nunca nadie mas en el mundo debería sufrir lo que el estaba sufriendo ahora por culpa de la intolerancia y el odio. Ese día entendió las palabras que en aquel sueño le dijo JJ. Ese día comprendió que el camino que le tocaba recorrer estaba apenas empezando.

Desde ese instante Sebastián se convirtió en un incansable defensor de los derechos humanos. Aun cuando era un chico tímido aprendió a dirigirse a la gente. Descubrió que con sus palabras podía tocar el corazón y la conciencia de las personas. Se convirtió en un hombre valiente. Sus protestas le valieron muchos golpes, insultos y frustraciones, pero también muchas satisfacciones. Durante su lucha descubrió que no solo los homosexuales necesitaban quién defendiera sus derechos. Empezó a ver a JJ en cada mujer golpeada, en cada niño maltratado y abandonado, en casa anciano desamparado, en cada familia sin hogar, en cada indigente y en cada persona asesinada por el simple hecho atreverse a pensar, creer o ser diferente.

Sebastián sintió que debía luchar por todos. Que la vida de todos los seres humanos vale, sin importar su credo, raza, género o preferencia sexual. Sebastián extendió su lucha, supo congregar ideas, acciones y soluciones de los que defendían sus propias causas en torno a una sola: el derecho de todo ser humano a SER, a PENSAR, CREER y SENTIR diferente. Su voz se elevó tan alto que retumbó en la conciencia y en el corazón de muchas personas.

Todos los Sábados Sebastián iba a visitar a JJ y le contaba sobre sus logros y sus fracasos. Le mostraba con orgullo los golpes recibidos en las manifestaciones pero también todos los reconocimientos y condecoraciones. También como siempre lloraba y le decía cuanto lo extrañaba y amaba. Le decía que añoraba estar con él, pero sabía que tenía muchas cosas todavía por hacer. Todavía faltaba mucho para convertir el odio en amor. Quizás eso era lo que más le aterraba. La idea de no poder cambiar las cosas. Como siempre, un ramo de rosas blancas, un beso y unas lágrimas quedaban en la tumba de JJ después de la despedida.

Una tarde de un miércoles cualquiera, Sebastián recibió una oferta que iba a cambiar el rumbo de su lucha. Un gran número de organizaciones defensoras de derechos humanos se habían reunido para acordar un apoyo para una eventual candidatura de Sebastián a un puesto en el congreso de su país. Sebastián se llenó de pánico, no se sentía capaz de afrontar aquella responsabilidad. Pero después de meditarlo un rato, una leve sonrisa iluminó sus siempre ojos tristes. Había aceptado el reto de tratar de convertir la sociedad en que vivía en un mejor lugar para vivir. Cuando alguien le preguntó que lo había hecho aceptar tal proposición el respondió: solo pensé que habría hecho JJ. Y comprendí que tenía que hacer lo correcto aun cuando tuviera miedo.

La contienda fue muy dura para Sebastián. Fue atacado sin piedad por los enmascarados con lo correcto y sus adversarios políticos. La iglesia hizo su parte tachándolo de enfermo e inmoral. Pero el nunca ocultó su homosexualidad, ni su amor por JJ. A pesar de todos los insultos y humillaciones, siempre conservó una sonrisa dulce. Eso fue lo que hizo la diferencia. Eso, y 15 años de luchas por las personas, lo que le daban la suficiente entereza moral para hablar con la verdad y ganarse el respeto y consideración de mucha gente.

Un domingo cualquiera a las 7:00 de la noche; y con un margen estrecho de votos, Sebastián fue electo como representante de la región en donde vivía ante el congreso de su país. Fue una noche de alegrías y abrazos para las personas que lo apoyaron. Todos estaban alegres, excepto él. Sebastián añoraba un abrazo, el abrazo que un triste lunes en la mañana tres maleantes le arrebataron por el resto de su vida. Su soledad era su fortaleza y su amor el único motivo para seguir adelante.

Las acciones de Sebastián lo hicieron un gran ser humano. Propició y apoyó leyes contra los crímenes de odio y fue el más grande defensor de los derechos civiles en su país. Se enfrentó a la iglesia y a los intolerantes y logró el reconocimiento de la igualdad de las parejas homosexuales. Abogó por leyes que penalizaban severamente el maltrato hacia la mujer y hacia los niños. Defendió los intereses de los más pobres y ayudó a la creación de programas de ayuda a los más necesitados. Nunca vendió su conciencia ni bajó su cabeza ante los ataques a los que diariamente era expuesto por los sectores poderosos. Con ayuda de las organizaciones que lo apoyaron, impulsó un cambio radical en la forma de educar a los ciudadanos desde niños promoviendo el respeto hacia los demás seres humanos. Sebastián ahora era un hombre importante, pero más que eso era un hombre de valor.

Como todos los sábados, Sebastián fue a visitar a JJ en el cementerio. Con su pelo un poco canoso por el paso de los años, lloraba aun como el primer sábado que estuvo ahí. Ya habían pasado 20 años desde la primera vez que visitó a JJ en ese sitio. Con sus 39 años ya había logrado cosas importantes pero aun seguía sintiendo aquella soledad y tristeza. Como era costumbre, habló con JJ por horas, sonriendo a veces por las cosas que le contaba y llorando cuando sentía que lo extrañaba.

Sus guardaespaldas estaban sorprendidos por lo que veían. Aquel hombre que respetaban por su carácter y entereza, por su valor y sus pensamientos, lloraba y reía como un niño. ¿Como el amor hacia alguien puede obrar de esa manera en la gente? ¿Puede alguien amar a otra persona tan intensamente?, se preguntaban. Ahora comprendían el significado de la mirada siempre triste de Sebastián y de su gran soledad. Ahora más que comprender, sentían el porqué de la lucha de aquél hombre que tanto admiraban y de su interés por los demás...



Incluso si debo soltar tu mano
sin poder decirte hasta mañana
nada deshará nunca nuestros lazos...

Incluso si tengo que irme lejos,
cortar puentes, cambiar de tren,
el amor es más fuerte que la pena...

El amor que hace batir nuestros corazones
exaltará este dolor,
transformará el plomo en oro.

Te quedan tantas cosas bellas por vivir...
Verás al final del túnel
dibujarse un arco iris
y florecer las lilas.

Tienes tantas cosas bellas ante ti...

Aunque me encuentre en la otra orilla,
hagas lo que hagas, te suceda lo que te suceda,
yo estaré contigo como otras veces...

Aunque partas a la deriva,
el estado de gracia, las fuerzas vivas
volverán de nuevo más rápidamente de lo que crees...

En el espacio que vincula cielo y tierra
se oculta el más grande de los misterios
como la bruma que vela la aurora.

Hay tantas cosas bellas que aún ignoras...
la fe que mueve montañas,
la fuente blanca de tu alma.

Piensa en ello cuando duermas:
el amor es más fuerte que la muerte...

Tant De Choses Belles, Françoise Hardy
de Tant de Belles Choses (EMI, 2004)

Agradecimiento a Samuel

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