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La felicidad

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Yo tendría como 12 o 13 años cuando llegó el Nintendo (NES) por primera vez aquí a Vergüenzuela. Recuerdo que cada vez que iba al CCT (Centro Comercial Tamanaco) me quedaba pegado de las vidrieras de las tiendas en donde lo vendían y lo veía por un rato, embobado, pensando en lo muy chévere que sería jugarlo. Para mi, ese aparato era la definición de la felicidad. No había nada en el mundo que deseara mas que tener ese Nintendo.

Aún cuando mi papá si tenía los medios económicos para comprármelo, nunca se lo pedí. Creo que mi mamá nos enseño desde pequeños el valor de las cosas. Jamás le pedíamos nada a ella porque sabíamos que lo que ganaba no le alcanzaba porque ella era prácticamente la que nos compraba todo a mi y a mis dos hermanos.
Un buen día mi mamá me llevo a casa de mi papá (estaban separados) para que buscara algo que el me había comprado. Mi sorpresa fue mayúscula cuando vi el Nintendo que tanto quería nuevecito de paquete encima de la mesa. El corazón me latía fuertemente y por un tiempo quizás fui el niño más feliz del planeta.

¿A que viene todo esto? Bueno, que ya no soy un niño y que ya mi ideal de felicidad no reside en un objeto. Al ver las fotografías de Taylor Lautner no puedo evitar sentirme como ese niño de 12 años en frente a la vidriera de aquella tienda. Ahora me separa de la felicidad más que un vidrio y unos cuántos billetes. Ahora la felicidad es algo inalcanzable, es una tonta ilusión, una fascinación por una cara y un cuerpo que parece sacada del mas sublime de mis sueños.

Al igual que antes no lo pido, porque primero no tengo a quién pedírselo, ya mi padre falleció y aunque estuviera vivo no creo que me conseguiría a Taylor Lautner (¿o si?) y segundo, no creo merecer tener a alguien así, por lo que se que con Dios, no puedo contar en esto.

Solo se que al ver las fotos de Taylor me imagino lo chévere que sería despertar al lado de el todos los días. Como sería recorrer su cuerpo, amar cada centímetro de su piel. Besarle los labios, las manos y el corazón. Escuchar cada simple palabra que diga, llorar cada una de sus tristezas, reír cada una de sus alegrías, celebrar cada uno de sus éxitos, protegerlo de cada uno se sus miedos, amar cada uno de sus defectos. Lo que sería perderme en su mirada, en sus manos, en sus labios, en sus horas, en sus días y en sus años.

A veces pienso que hubiese sido bonito ser feliz… …bueno, por lo menos si tuve mi Nintendo NES.

2 comentarios:

  1. Tienes un verdadero don para escribir. Enhorabuena. Realmente consigues llenar de sentimiento cada una de tus frases. No puedo dejar de sentirme algo identificado contigo; soñando con algo que sabes inalcanzable. Sin embargo, ¿no será que buscamos con demasiado empeño la perfección? ¿Es necesaria la excelencia para alcanzar la felicidad? Me encanta Taylor Lautner pero ¿necesito tal cantidad de músculos para ser feliz? ¿No estaremos siendo demasiado superficiales? ¿Nos conviene esta exigencia de perfección?
    Sea lo que sea, no te des por vencido. Quizás llegue el día en que encuentres lo que buscas, aunque no sea perfecto.
    Mil gracias por tu blog.

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  2. jajajaja...me hisciste reir...sentir nostalgia o no se... me pasa algo parecido no con alguien famoso sino con un hombre imaginario que ha creado mi mente...wooo he querido sentir y hacer todo eso que escribes y la mayoria de las noches para quedarme dormido despues de orar me transporto a ese mundo con el donde tengo una vida con ese ser que no es perfecto pero que hasta eso amo sus imperfecciones...mi chamo ideal. A veces creo que en algun lugar esta y que quizas sueña lo mismo conmigo...es algo tonto quizas inmaduro, pero es una extraña esperanza, fantasia que me hace vivir muy dulce...espero algun dia encontrarlo quizas no tal cual como me lo imagino pero si con el mismo sentimiento.

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